Archivos de septiembre,2009

Domingo Olavegoya Yriarte

septiembre 03, 2009
Un amante de Jauja

Domingo Olavegoya
Domingo Olavegoya (Foto de Perú Cultural)


Este post nace debido a la conversación que sostuve con un amigo en Jauja, en el que cuestionábamos los nombres de las avenidas, jirones y entidades que existen actualmente en la Primera Capital del Perú. Como era obvio, llegamos a comentar sobre el Hospital Domingo Olavegoya. Y las preguntas salieron a relucir: ¿Quién fue ese señor? ¿Qué labor realizó para que uno de los hospitales más importantes del país lleve su nombre? Vagamente conocíamos que fue un acaudalado limeño que financió la construcción del hospital que lleva su nombre.

Pues bien, después de investigar, resulta que Domingo Olavegoya Yriarte no fue solo un acaudalado limeño sino fue todo un personaje durante el siglo pasado. Nació en Lima en 1844, vivió en Jauja, fue Senador en 1890 por Junín, en 1895 contribuyó a la caída política del general Justiniano Borgoño, fue director de la Beneficencia de Lima y prefecto de Lima. Cuando falleció en esta última ciudad (1916), la Beneficencia de Lima anunció que su institución había recibido S/. 100,000 soles de los albaceas de don Domingo Olavegoya, cumpliendo el legado testamentario de dicho señor para construir un sanatorio de tuberculosis en Jauja. La comisión que formó la Beneficencia de Lima para dictaminar sobre la ubicación del sanatorio, para cuyo fin era el legado del Sr. Olavegoya, fue integrado por los Doctores Ramón Ribeyro, Ernesto Odriozola y Ricardo Salcedo, quienes señalaron a Jauja como la ciudad ideal, y además era aquella que indicaba el Sr. Olavegoya en su testamento. En 1922, se abrió las puertas del Sanatorio Olavegoya, siendo su primer director el Dr. Alfonso De las Casas y su asistente el Interno don Augusto Gamarra.

Cabe precisar que al momento de su muerte (1916), los mejores médicos del país ya llevaban cerca de 20 años -desde 1895 aproximadamente- discutiendo en qué lugar se iba a construir un sanatorio de tuberculosis en el país. Es así que los médicos Bravo, Ernesto Odriozola, Barazzoni, Elías De Orellana, Anchorena, Pesce y Nicolás Hermoza opinaban que se construyera el Sanatorio en Jauja y otros médicos como Enrique Basadre y Abel Olaechea sostenían que se carecía de datos precisos respecto a la eficacia de Jauja y, en todo caso, eran de la opinión que se construya el sanatorio cerca de Lima. Por tal motivo, no se sabía si debía construirse el Sanatorio en Jauja o en Tamboraque. El Estado había comprado un terreno en Tamboraque (cerca a Casapalca) pero se había elegido a Jauja como lugar ideal; finalmente, para el año 1916, no se había hecho nada.

Mientras los “especialistas” discutían eternamente el tema de la construcción del sanatorio, miles de personas morían en todo el país por la temida tuberculosis. Especialmente, los que carecían de recursos económicos, por cuanto todas las personas que gozaban de cierta solvencia económica, optaban por cambiar de residencia para trasladarse a Jauja y curarse de este temible mal. Definitivamente, el aporte económico que dejó Olavegoya fue determinante para elegir a Jauja como el lugar ideal del Sanatorio, como así fue.

Hospital Domingo Olavegoya
El famosísimo Hospital "Domingo Olavegoya" de Jauja


De esta manera, es cómo Domingo Olavegoya Yriarte llegó a residir en Jauja. Al respecto, en el libro “Imágenes históricas de la medicina peruana” de José Neyra Ramírez, publicado por el Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, se relata lo siguiente:



“…Domingo de feria, domingo de faldas chillonas y gritos citadinos con aires de campo... estamos en la plaza de Jauja de los años 20.

Gruesos eucaliptos y sauces llorones dan su nota de frescura al sofocante calor del mediodía en la plaza principal de Jauja. Los vecinos notables lucen trajes domingueros y se dejan estar entre el pórtico de la Catedral y la Glorieta. Conversan, pasean, se cuentan la última.

De pronto la calma se quiebra con un grito... Una niña, pálida como el vestido blanco que lleva puesto, cae sobre la vereda. Tose, tiñe su pañuelo y tiñe la vereda gris... la gente la mira sorprendida y un hombre acude desesperado. Unos minutos después expira la niña y su padre llora desconsolado.

Ese hombre, llamado Domingo Olavegoya, acaudalado comerciante limeño había traído a su hija con la esperanza de que sanara. Ahora la tenía entre los brazos, como una paloma blanca herida a medio vuelo... sin vida.

Domingo Olavegoya bendijo esta tierra. A esta Jauja que le trajo cuando menos un rayito de esperanza para su niña y en agradecimiento construyó el sanatorio que lleva su nombre…”




Es cierto, Domingo Olavegoya se mudó a Jauja junto con toda su familia con la única esperanza que la menor se mejore de este mal. Lamentablemente, llegó un poco tarde a Jauja. Uno de sus descendientes, Jorge Osterling, cuenta la historia de la Familia Olavegoya de la siguiente manera:


"...My great-grandmother chose Jauja, located in the Andean highlands, because of its dry climate, ideal for tuberculosis patients. Her very wealthy family, the Olavegoyas, owned land and one of the country’s largest cattle companies of that time, the Sociedad Ganadera del Centro, a holding company of various haciendas.

My great-grandparents returned to Lima after their daughter Nelly died of tuberculosis in the early 1900s. They settled initially in Chorrillos and later in Miraflores with all their London home furnishings that had been in storage during their Jauja years. In memory of Nelly, my great grandmother’s family, the Olavegoyas, built in Jauja, the Sanatorio Olavegoya dedicated to the cure and treatment of patients with tuberculosis. The hospital is still operating after almost a century of its creation..."


Traducción:
"...Mi bisabuela escogió Jauja, localizado en los Andes, debido a su clima seco, ideal para pacientes de tuberculosis. Su familia era muy rica, los Olavegoyas, poseían una de las empresas de ganado más grandes del país de aquel tiempo, la Sociedad Ganadera del Centro, un holding de varias haciendas.

Mis bisabuelos volvieron a Lima después de la muerte de su hija Nelly por tuberculosis a principios de los años 1900. Ellos se establecieron al principio en Chorrillos y más tarde en Miraflores, con todo su mobiliario de la casa de Londres que había estado en el almacén durante sus años en Jauja. En memoria de Nelly, la familia de mi bisabuela, los Olavegoyas, construyeron en Jauja, el Sanatorio Olavegoya dedicado a la cura y tratamiento de pacientes con tuberculosis. El hospital todavía funciona después de casi un siglo de su creación..."



Parque Olavegoya
En la actualidad, se ha construido el Parque Geriátrico en la Urbanización Olavegoya de Jauja


Muy loable el gesto realizado por Domingo Olavegoya. Gracias a él se construyó el sanatorio que lleva su nombre y que hoy es un Hospital que supervisa y controla las redes de salud de las provincias de Jauja y La Oroya. Miles de personas se curaron de la Tuberculosis en este sanatorio al inicio del siglo pasado y aún sigue atendiendo a miles de personas. Lamentablemente, su pariente falleció en Jauja. No obstante, estoy seguro que esto sirvió para que filántropamente donara los recursos necesarios para la construcción de este Hospital en memoria de la menor.

No cabe la menor duda que Domingo Olavegoya nunca pensó que debido a este noble acto, su nombre se inmortalizaría debido a que no sólo el hospital lleva su nombre, sino también la Urbanización que está al frente del mencionado nosocomio, es así que la palabra “Olavegoya” se ha “jaujinizado” y, por ello, ahora es común escuchar: "¿Jugamos un partido en el Olavegoya?", "nos vemos en el Olavegoya" o "hay un circo en el Olavegoya". Para finalizar y como diría mi querido padre: “Loor a Domingo Olavegoya”.


Post relacionado:
- Gracias Leonor Álvarez-Calderón Olavegoya

Véase también:
- El Hospital Domingo Olavegoya de Jauja en la actualidad
- La Historia de la Tuberculosis