MIEMBRO DE GESTIÓN AMBIENTAL REGIONAL y VIGILANCIA AMBIENTAL PROVINCIAL
HISTORIA CONTEMPORÁNEA DE JAUJA Y REGION CENTRAL DE PERU Fax: (64) 36 2221
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Fecha: 26 de octubre de 2009 De: Enrique Vera Martínez, Director A: Autoridades, Universidades, Periodistas y ParticipaciónCivil. Ref.: JAUJA MONUMENTAL y otros . . . 2009
1.- MINCETUR, está promoviendo el Proyecto Puesta en Valor, "RECUPERACION Y CONSERVACIÓN DE LA ZONA MONUMENTAL DE JAUJA", habiendo tenido 3 reuniones previas en la antigua estación del FFCC, en la ciudad de HUANCAYO. No obstante, la Oficina Central de MINCETUR está en el Jr. Grau de JAUJA. Muchos jaujinos quieren participar de la exposición de los ESPECIALISTAS; pero, no pueden viajar a la ciudad de HUANCAYO por múltiples motivos.
2.- Se ha planteado que las próximas reuniones sean en JAUJA, donde se mostraría que la primera prioridad del PROYECTO, sería cambiar el sistema de agua potable,alcantarillado y saneamiento que tienen alrededor de 70 años y que están causando problemas en el Jr. Junín, donde se pretende construir un PASEO PEATONAL.
3.- Es muy conocida las metodologías de OCUPACION DEL ESPACIO ECONÓMICO y de sus sistemas de control y seguimiento por el PERT/CPM contando con el Presupuesto Adecuado para su EJECUCIÓN REAL y no se quede como un documento más en los estantes del Departamento de Obras.
4.- Tenemos referencias de otras PROVINCIAS y DISTRITOS en la Zona Central de Perú, donde podrán apreciar los avances en beneficio de la población que anhela vivir en mejores condiciones humanas las cuales las iremos mostrando a modo de ejemplos a seguir.
Apura nuestra ansiedad el avance de las horas. Una pertinaz vigilia ha asaltado nuestros sueños. Ya es de madrugada y la noche nos va pareciendo eterna. En esa pavorosa oquedad azabache de la noche limeña, nos atemoriza escuchar el persistente ulular de las sirenas de los carros de emergencias, presagio que la implacable muerte acecha en esta ciudad sembrada de violencia y cemento. La estridente música que de las fiestas vecinas se agolpan en nuestros oídos, son trágicas ofrendas que perturban nuestra desfalleciente voluntad de descanso.
Finalmente las luces de la aurora se filtran por nuestra ventana y las urgencias de la naturaleza apuran nuestro aseo. Es domingo, día especial para el peruano promedio, dia para el cual hemos reservado una serie de acciones fuera de la rutina semanal. Pero de todas, con el riesgo de la prescindencia, hay una insoslayable que como todo buen cristiano hay que cumplir: asistir a la misa dominical. Estamos en Lima, hay una serie de barreras que nos alejan de nuestra tierra: la distancia, la idea de que los nuestros están a esa misma hora haciendo los mismos apremios pero, probablemente, alertados y convocados por el hermoso tañido de la campana central, la soledad forzada a la que nos obliga esta lejanía…. Con la hora que se nos cuelga como un péndulo, salimos con una rapidez de rayo hacia la catedral. Vamos en busca del confort espiritual con el que nos suele abrigar una misa. Ya dentro de la Iglesia una suerte de obligada comparación nos retrotrae mentalmente a nuestra Iglesia Matriz jaujina, vemos que faltan esos grabados hermosos que adornan y solemnizan la cúpula central y rápido pensamos en que hay cosas que la nuestra es de mayor esplendidez. La catedral de Lima será la primera del Perú pero (sigo mentalmente comparando) la iglesia matriz de la primera capital del Perú es mejor en algunos aspectos como el que ya mencioné.
De pronto, una voz grave nos avisa que va a empezar la misa y de la parte posterior sale una música que acompaña la armonía de las voces, entonces nuevamente mis recuerdos me devuelven a mi Jauja y pienso en las bellas notas que se podrían arrancar de ese viejo órgano que duerme en la soledad del desván del templo jaujino. Los fieles presentes se ponen de pie cuando una corte de acólitos empieza a desplazarse por el altar mayor. Los siguen dos sacerdotes con túnicas verdes y luego, portando un cayado dorado con terminal arqueado, la figura del Cardenal Juan Luis Cipriani aparece en el recinto. Para cerciorarme bien restrego mis ojos y confirmo que uno de los sacerdotes es el R.P. jaujino José Chuquillanqui a quién el Reverendo Cardenal agradece su presencia y también a la grey de su Vicaría que lo acompaña. Nuevamente me digo que Jauja respira por mis poros, siento que estoy lejos pero como en familia y agradezco a Dios por estas raras coincidencias, que ponen a mi terruño en el primer plano de la espiritualidad. Luego de este banquete espiritual abandono la Iglesia no sin antes recibir la bendición del representante del Papa en el Perú.
Estaba por disponerme a retornar a mi casa cuando advierto que un gentío se atiborra frente a Palacio de Gobierno para ver el tradicional cambio de guardia. Turistas, en su mayoría, se disputan un lugar preferente para captar alguna toma fotográfica. Otros más audaces registran los hechos con máquinas filmadoras. La alegría me inunda cuando la banda de música presente entona la marcha militar “Jauja” y con pasos entrecortados y muy marcialmente el batallón Húsares de Junín va asumiento el protocolo y mientras la gente insiste afanosamente en captar y registrar el mínimo detalle, me voy alejando discrétamente con el regocijo de escuchar aquella melodía que me devuelve a mi tierra.
Entonces pienso si es que Juan Bolívar y el “pupo” Amadeo Abregou habrán pensado que algún día aquella canción que inspiraron serviría igual para alegrar a la Patria y mientras mis pasos van devorando veredas siento que me he dado un “baño de Jauja”. Para mí ha sido un día especial en esta brumosa y atolondrada Lima.
Una ola de indignación recorrió el país cuando, no hace mucho, en actitud intolerante y de abierto desafío en Bolívia reclamaban al “Cóndor Pasa” del huanuqueño Daniel Alomía Robles como canción boliviana. Igual sentimiento de repulsión ocurrió cuando Chile reclamó como originarios suyos el suspiro limeño, la chirimoya y el pisco. La reacción visible del pueblo peruano, en contraposición de la acartonada diplomacia peruana, hizo que el asunto no vaya a mayores. Comentario que me merece atención por cuanto, pienso, que igual venimos soportando los jaujinos con relación a nuestro valioso patrimonio natural e histórico que, deliberadamente, acometen nuestros vecinos de Huancayo. Penosa situación que no es nueva por cierto, pero que desde este blog reclamamos con la más airada voz. Veamos.
Revisando el contenido de la Revista El Rajatabla encuentro en su página central una fotografía de nuestra Laguna de Paca y a pie juntillas el comentario siguiente: “Entidades de Huancayo promocionan los recursos del valle incluyendo la laguna de Paca. Para el visitante, Jauja es un distrito de Huancayo" (García Rosales, H.R.” El Rajatabla”. Año II, Nro. 3. Jauja, Marzo 1999. P.33). Hecho que es verídico y que los jaujinos hemos venido tolerando silenciosamente sin alzar nuestra voz de protesta ante semejante atropello que lesiona la dignidad de nuestra identidad. Eso lo hemos venido constatando reiteradamente, pues en spots televisivos, cartillas turísticas, trípticos, etc., se ha venido promoviendo a nuestra querida Laguna como que perteneciera a Huancayo. Va uno.
Dos: el día domingo 18 reciente recibí una llamada de mi hijo Darío Wílbert desde Francia, donde estudia en La Sorbona, contándome que el dia anterior, sábado, al concluir por la noche la procesión de nuestro peruanísimo Señor de los Milagros, la banda de música que había amenizado el evento, en el atrio de la Iglesia Notre Dame de París, en la misma capital cultural del mundo, entonó nuestro huayno emblemático “Jauja”, y, sin dudarlo, saliendo de en medio de la muchedumbre, dos asistentes con atuendo huanca empezaron a bailarlo en ritmo de huaylas. Naturalmente que reprendí a mi hijo por no haber hecho la corrección del caso pero me explicó que en la multitud eso era imposible.
Ya, por otro lado, anteriormente agencias de viajes venían engañosamente promoviendo vuelos de Lima a Huancayo, cuando todos sabemos que en realidad se trataban de vuelos a Jauja, felizmente esta situación se ha rectificado pues se trataba de una estafa al cliente sobre la que existe penalidad. Igualmente, gracias a Waldemar Espinoza Soriano se ha venido diciendo que Tunanmarca es la Capital de la Nación Huanca, cuando estudiosos de la talla de Carlos Hurtado Ames, nos indican que el reino huanca nunca ha existido, sólo en la imaginación de Espinoza Soriano, diferenciando claramente las etnias xauxa y huanca.
Lo relatado me mueve la ira y me indigna más todavía la pasividad con la que los jaujinos toleramos estos y otros atropellos. Esto no es chauvinismo ni reacción sanguínea, es legítima defensa frente a esta agresión. En nuestra música, nuestras danzas, en nuestra vestimenta, nuestra comida, nuestra gloriosa historia, nuestros usos y costumbres, está latiendo todo el legado que hemos recibido de nuestros mayores y toda la rica creatividad de una nación, en este caso la nación Xauxa. En tal sentido, tenemos la obligación perentoria de preservarla y continuarla con la mayor pristinez y autenticidad. Ésta es, en el caso de nuestras autoridades, llámense políticas (gobernación, municipios, etc.), culturales (INC-Jauja), doblemente obligatoria. Por eso con el más estridente de los ruidos y el mas vocinglero de nuestros gritos, decimos: ¡Basta ya de atentar contra la identidad Xauxa!, los jaujinos a una sola voz rechazamos estos atropellos.
De niño visitarlo, llevando unas sencillas flores recogidas del jardín de casa, era una experiencia relajante. Todavía no alcanzábamos a comprender la magnitud de sus recintos, menos el silencio que por todas partes lo envolvía. Sin embargo, ese aire de misterio siempre estaba de pie. Esa callada majestad que imponía nos sobrecogía al punto de adoptar una gravedad que nuestros parientes sabían dispensar y que, nosotros no compartíamos porque, para nuestra edad, era más importante jugar alrededor de la copiosa arboleda que era antesala de nuestro cementerio, ya uniendo nuestros brazos en torno de los corpóreos árboles o recogiendo “trompitos” de eucalipto que luego, traviesamente, lanzábamos con hondas de jebe que todo niño solía portar.
La solemnidad que nuestros mayores imprimían a cada una de sus visitas nos hacían presagiar que algo valioso reposaba allí, en cada uno de los nichos cubiertos por una loza de yeso con inscripciones que apenas alcanzábamos a leer pero que, intuiamos se trataban de parientes ya muertos. La precariedad de nuestros años nos presentaban muchas limitaciones que, sin embargo, no pudieron impedir que sientiéramos, con el tiempo, cierto afecto por esos lugares llenos de flores y árboles que, como centinelas, vigilaban la paz de nuestros muertos.
Placa recordatoria de la numerosa colonia japonesa extinta que descansa en nuestro cementerio
Si, hablo de nuestro cementerio. Ese lugar del que, todos, absolutamente todos, sabemos será el último refugio donde nuestra cansada humanidad descanse (en este momento viene a mi mente Chocano “Hace ya diez años/ que recorro el mundo/ he vivido poco/ me he cansado mucho…”). Aquel mismo lugar donde, finalmente, estaremos más cerca de los despojos de nuestros ancestros con los que crecimos y con quiénes nutrimos los momentos más hermosos de nuestras vidas y que, los estudiosos, llaman experiencia (esta vez visita mis recuerdos el gran César Abraham Vallejo “Me moriré en Paris con aguacero/ un dia del cual tengo el recuerdo/ me moriré en París y no me corro/ tal vez un jueves como hoy es de otoño…”).
Añejo pabellón Virgen de las Mercedes, en el que descansan restos de ciudadanos del siglo XIX
Con el tiempo, y cada vez que acompaño algún cortejo fúnebre, vuelvo a interesarme por él, por ese lugar de paredes grises y aceradas rejas. Así, es como he venido recogiendo interesantes noticias de nuestro cementerio. Por citar una: ignoraba que su diseño y construcción fue hecha por el mismo arquitecto que construyó el Hospital Arzobispo Loayza de Lima y que ambos tienen inspiración en la arquitectura europea de la época, lo que le imprime una belleza especial que, de por si, convoca reverencia y respeto cuando se le visita. Esta joya arquitectónica que ostenta Jauja se debe al arquitecto Rafael Marquina y Bueno (1884-1964) quién, al decir del historiador Alberto Tauro del Pino, fue el primer arquitecto peruano graduado en el extranjero y a cuyo retorno, en 1909, se encargó además de la construcción del Hotel Bolívar de Lima, el Puericultorio “Pérez Araníbar” y la remodelación del conjunto arquitectónico de la Plaza San Martin, todos al estilo neocolonial y considerados monumentos nacionales. Esta exquisitez del gusto refinado del arquitecto Marquina explica la belleza y armonía que tiene el diseño de nuestro cementerio jaujino y que, lastimosamente, no es valorado por los actuales responsables de su conducción al haber dispuesto, desordenadamente, la construcción de pabellones apiñados y sin criterio de distribución.
La familia Marquina, de procedencia trujillana, es de grata recordación en Jauja, pues no hace mucho, uno de sus descendientes, el Gral. Marquina de la Benemérita y fenecida Guardia Civil del Perú y a la vez jaujino de nacimiento, fue el que adaptó nuestro huayno “Jauja” a lo que es una marcha militar y que se escucha en muchos desfiles castrenses.
Histórico pabellón San Juan Bautista, donde se aprecian nombres de numerosos ciudadanos extranjeros, cuyos despojos descansan en Jauja. En la foto, se aprecia las lápidas contiguas de un francés (Paul Jean Baptiste Cotte, falleció el 14 de febrero de 1918), japonés (Manuel Hosoi, falleció el 19 de marzo de 1918) e italiano (Francisco Mungi Wissar, falleció el 30 de marzo de 1918, ancestro del basquetbolista jaujino Ricardo Duarte Mungi)
Volviendo a nuestro cementerio, aquel vértice final y vital del embudo de la vida, debo añadir que en mi existencia he visto muchas experiencias, algunas delirantes como aquella que se comentaba en pasillos josefinos de la década del 50 cuando se decía que el profesor de matemáticas “cocoroco” Ingaroca dormía sus excesos en algún nicho desocupado al no poder llegar a su casa en Huertas, o cuando en grupo de muchachones e inconformes con la muerte de Luis Ramírez Chamorro desafiábamos a medianoche la vigilancia para traspasar las rejas y “dialogar” con el amigo por tempranamente habernos desamparado. He visto peregrinajes diarios de caballeros y damas que, al caer la tarde y antes de que concluya el horario de atención, con un ramo de flores en las manos ir presurosos a visitar a sus difuntos. Es así que, entre otros, veia cómo una señorita de apellidos Ahumada Morales calladamente cumplía esta asidua visita. Ignoro si es que al pie de las tumbas o los nichos de sus muertos, a manera de confesión, murmuraban un monólogo que lo imagino ininteligible. He visto, asimismo, pruebas de amor inusuales: recuerdo de un amigo Aurelio Campos Valderrama, fallecido el año 1968, a quién el pueblo enterró con su valioso apoyo económico pues, la soledad en que vivía y la lejanía de su Chota natal impidieron la presencia de sus familiares, pero al que, curiosamente, jamás le faltó flores en su nicho ya con lápida. Dios y mi conciencia saben de la dama que, en soledad y silencioso homenaje al amado, cumple con este ritual del floreado recuerdo. También, he visto, en este modesto recuento, cómo combatidos amantes no hallaban mejor escenario de sus encuentros en los lugares más apartados de nuestro cementerio, lugar perfecto para justificar ausencias breves de la casa y no suscitar dudas en la familia. Hay, sin duda, miles de historias dormidas en nuestro cementerio. Cada nicho, no más, es una antología de ellas.
He visto y leído, además, muchas cosas bellas en nuestro camposanto. Epitafios de una originalidad asombrosa como el de los esposos Yamamoto-Horita, que en familiar lenguaje sus deudos han inscrito en su mausoleo la procedencia oriental y su viaje a la eternidad desde nuestra andina Jauja. Yo conocí a don José Yamamoto y a doña Isabel “mamichaco” Horita y puedo atestiguar del cariño y amor que ambos tenían por Jauja donde finalmente descansan en paz, después de haber venido desde la lejana Hiroshima.
Original epitafio en mausoleo del matrimonio japonés Yamamoto Horita que descansa en Jauja
Dentro de las muchas historias que guardan celosamente los muros y extramuros del cementerio jaujino, hay algunas de horror y crueldad mayúsculas, cómo cuando, al día siguiente de la llamada Batalla de Molinos, muy de noche, camiones se estacionaron en la puerta del cementerio de donde descendieron soldados y, callada y discretamente, condujeron entre seis o siete decenas de cadáveres para ser arrojados a la fosa común, al final de cuyo momento una máquina retroexcavadora cubrió con tierra los despojos y para nivelar el terreno y supuesta e ingenuamente no dejar huellas dio reiteradas vueltas sobre lo tapado, relato que recogí, entre tembloroso y atemorizado, del responsable del cementerio de entonces.
Consuelo Sovero Espinoza, matrona jaujina, despedida por sus hijos Raúl, Darío, Magdalena, Alejandro y Manuel en el Cementerio General de Jauja
Hay en este repaso de historias numerosas otras que callo. En este intento por recapitular nuestro obituario no puedo olvidar que tengo en mis recuerdos las de mi familia, de los abuelos paternos y maternos, la de mi madre y mis hijos; de mis amigos más queridos y parientes que en vida siempre acompañaron mis días. A ellos mi homenaje, silencioso y triste, y mi mensaje de que algún día, no sé si cercano o no, estaremos ampliando este recuento (en este mismo instante Javier Heraud lascera mis sienes “Yo/ no/ me/ rio/ de/ la/ muerte/ sucede/simplemente/ que/ no/ tengo/ miedo/ de/ morir/ entre/ pájaros/ y/ árboles.”).
El distrito de Molinos forma parte de la provincia de Jauja. Se encuentra ubicado a cinco kilómetros al noreste de la capital de provincia. Tiene tres anexos: Quero, Curimarca y Paltay. Limita con los siguientes distritos: Masmachicche, Monobamba, Apata, Yauli, Ricrán, Huertas y Julcán, los mismos que también forman parte de la provincia de Jauja.
El anexo de Quero se encuentra ubicado a veinte minutos de Molinos aproximadamente. En este anexo, parte de sus pobladores se dedican a la crianza de llamas
En este distrito, destaca su bella campiña y la famosa Colina “Puyhuán”, la cual es visitada continuamente por ser un lugar místico, conocido como "el corazón del universo”. Es difícil poder describir este lugar; más aún, si se tiene la responsabilidad de plasmar lo maravilloso y pacífico que caracteriza a estos parajes de profunda belleza. Me atrevo a decir que los paisajes de Molinos son los mejores del centro del país.
Cerro Puyhuan (Molinos, Jauja) donde se hace la ceremonia a "Tayta Inti" (Padre Sol), que consiste en encender el fuego, meditar, orar y realizar ofrendas
Molinos, no sólo es el lugar favorito de paseo para las familias jaujinas, sino también es el destino ideal de muchos turistas nacionales y extranjeros que van a Puyhuán para captar energías. Los yogas y masones lo visitan frecuentemente por considerarlo un centro espiritual (aunque los primeros lo hacen debido a su cercanía al Centro Yoga que está ubicado en el distrito de Huertas - Jauja).
Puente de entrada a Molinos. En el lado izquierdo está la desviación hacia el distrito de Julcán. Agradezco a Candy Castilla Pagador el envío de estas magníficas fotos de Molinos
El lugar ideal para el descanso y la meditación, definitivamente, Molinos se proyecta como un destino turístico, ubicado entre la sierra y la selva de la provincia de Jauja. Un paraje llamado "las trincheras" es el favorito de los jóvenes para campar y/o realizar parrillas en cualquier etapa del año.
Atardecer en Molinos
Visita Molinos. El distrito te ofrece diversos bungalows y centros de hospedajes, o también te puedes trasladar desde Jauja por la ruta que va hacia el distrito de Huertas. Molinos y Jauja esperan vuestra visita.
Monseñor Bruno Musaró y Monseñor Pedro Barreto con los niños en Jauja
"Esto parece el Vaticano, siento como si estuviera en la capilla Sixtina", dicho esto, el Nuncio Apostólico en el Perú, monseñor Bruno Musaró Accogli, aplacó la sed de cientos de fieles que ayer en la mañana se congregaron en la Iglesia Matriz de Jauja, para renovar la fe de los católicos en nombre del Papa Benedicto XVI.
Una soleada mañana y la brisa de la laguna de Paca, le dieron la bienvenida. El nuncio, Bruno Musaró, llegó a Jauja y lo primero que hizo fue visitar la IE. San Vicente de Paúl regocijándose con los jóvenes estudiantes. Seguidamente acudió al Hospital Domingo Olavegoya, donde visitó el centro materno infantil, bendiciendo a los recién nacidos y a las madres parturientas.
Antes de retirarse dijo: "Se siente la presencia de Dios". Además acudió a la Unidad de Cirugía donde calmó la angustia de los pacientes con graves enfermedades. En el servicio de Psiquiatría lo recibieron con cánticos de alabanza y antes de retirarse, bendijo a los niños de un jardín y a un paciente con cirrosis terminal que se halla en cuidados intensivos.
Hace unas dos semanas que se ha presentado en Jauja un libro denominado El Ferrocarril al corazón del Perú: Jauja. Estudios sobre la provincia de Jauja, de Manuel Pardo. Se trata de una reedición del famoso trabajo que el fundador del civilismo en el Perú publicó en 1860 y 1862, donde plasmó sus impresiones de la sierra central a raíz de una estancia en la región, enmarcadas dentro de la idea de progreso liberal del siglo XIX, traducidas en la construcción de líneas férreas.
Lo mejor del libro es la edición en el aspecto formal. El asunto debe destacarse porque se trata de una edición muy bien cuidada y que marca una diferencia con muchos de los textos que han aparecido últimamente en la región, mismos que ignoran, prácticamente, mínimas reglas del sistema internacional de edición. En este sentido, el trabajo que ha realizado Halckon Editores, el sello que lo ha impreso, es impecable.
Ello no exime, sin embargo, de serias carencias que se aprecian en la reedición. La más visible es la inexistencia de un estudio preliminar que explique y contextualice un texto publicado en el siglo XIX, como es el que aquí se comenta, y los cambios que se han realizado a la edición original. De esta manera, por ejemplo, no hay mayor explicación del agregado “El Ferrocarril al corazón del Perú” al título original de “Estudios Sobre la provincia de Jauja”, tal como fue concebido por Pardo; agregado que, tal cual, se presenta como arbitrario. Tampoco se aclara que por Provincia de Jauja Pardo se refiere, en realidad, a un espacio mucho más grande que el de la actual provincia del mismo nombre, y que no sólo comprendía el territorio del hoy llamado valle del Mantaro, sino la parte oriental del mismo. Esta situación no hace otra cosa que confundir el ámbito espacial de lo que se trata, máxime si se maneja la idea de que la Jauja de Pardo es la misma, espacialmente hablando, que la de ahora.
Quizás lo más adecuado hubiera sido realizar una edición comentada del trabajo de Pardo, que no haga ilegible algunos párrafos a cualquier lector no familiarizado con procesos inherentes al siglo XIX. A lo mejor la denominada Sociedad Amantes del Ferrocarril, no estaba -o no está- en condiciones de realizar un trabajo de esta naturaleza. La enumeración de fechas, que se pretende hacer pasar como una historia, que aparece en un artículo que se ha incluido al final del volumen denominado “Ferrocarril central trasandino”, hace sospechar ello; lo mismo que la primariosa información sobre Pardo que se presenta en las solaperas, misma que no marca mayor distancia con lo que se encuentra hasta en Wikipedia.
Finalmente, hay algunas cosas incomprensibles. Me pregunto cuál es el sentido de incluir unos párrafos de Rostworowski sobre la Jauja del siglo XVI, donde presenta ideas que en realidad ya las había formulado Raúl Porras en “Jauja, capital mítica”, que no tienen mayor relación con el trabajo de Pardo. Tampoco comprendo, exactamente, cuál es la razón de poner el curriculum vitae de quien firma el Prólogo en la hoja de créditos.
Fuera de ello, es importante el hecho de poner en vitrina nuevamente el tema del Ferrocarril y las múltiples ideas que son el antecedente de su presencia en la sierra central peruana. En gran medida esta edición cumple ese objetivo, y ese es su principal mérito.
Lamentablemente, hace unos minutos acaba de fallecer nuestra querida amiga Carmencita Cáceres Mayor, hija del recordado Pánfilo Cáceres. Aún no asimilo la pronta partida de esta queridísima jaujina, encantadora y jovial. Dios no escuchó nuestros pedidos para que se recupere y se la llevó a su lado. Descansa en paz querida Carmencita, no sé que escribir, esta noticia me ha impactado. Me imagino que ya estás viajando a nuestra querida Jauja donde estallarán todos tus recuerdos y vivencias. Siempre estarás en nuestros recuerdos.
Actualización:
El velorio de Carmencita Cáceres se realizó el 13 de octubre de 2009 en la Funeraria La Molina - San Borja)(al frente del Museo de la Nación) y sus restos fueron cremados al día siguiente en el cementerio "Jardines de la Paz".
En medio de una singular expectativa, en Jauja, se realizó el día de ayer 11, la Primera Muestra de la Tunantada, evento organizado por la Asociación de Tunanteros del 20 de Enero de Yauyos-Jauja. El escenario fue el Estadio Junín y asistieron cientos de cultores y amantes de esta bella estampa jaujina. Dado el tiempo inestable y con el fin de cumplir con la presentación de las 22 agrupaciones tunanteras agremiadas, la muestra se desarrolló agrupándolas de a tres por cada presentación. Hecho que no permitió apreciar a cabalidad la exquisitez de las interpretaciones. Sin embargo, esta medida fue necesaria en cuanto se avizoraba la precipitación de una fuerte tormenta, propia de esta época de siembra en los campos de cultivo.
Nota destacada fue la presencia de numerosos enviados especiales encargados de cubrir información, los mismos que captaron nuestra danza en la expresión más acrisolada de nuestros cultores, así como también del público que, impaciente y justo, reclamó por apremiar la muestra.
Es de comentar que, muchos cultores y voceros autorizados de nuestra tunantada, discutían algunos temas que es de resaltar. Por ejemplo: resultan ampulosas las denominaciones que algunas instituciones llevan como nombre, incluyéndose de personas que, teniendo una breve connotación local y de entorno, no tienen gravitación en la esencia de nuestra fiesta. Situación que podría obviarse mediante un reglamento que indique que los nombres de las entidades deberían expresar situaciones genéricas alusivas a la fiesta. Tal como están dándose las cosas existe un evidente propósito de desnaturalización. Por otro lado, no existe un criterio uniforme sobre los personajes de la fiesta. Algunas entidades incluyen cusqueños, chuchos y tinterillos. ¿Son componentes de las cuadrillas estos “personajes”?. Más de uno deslizó que, alguna vez, una desafortunada institución había presentado charros y hasta el llanero solitario. Estos y otros serán temas pendientes de una agenda tunantera que, con acierto, se preocupa por preservar lo original de la fiesta.
La institución Centro Jauja se hizo presente en la Primera Muestra de la Tunantada
También fue elogiado el acuerdo de reconocer el aporte valiosísimo que muchas personas han brindado en pro de unas festividades que le den una identidad a nuestra nacionalidad xauxa, como, por ejemplo y entre otros, Juan Bolívar Crespo, aquel inolvidable compositor e intérprete, autor de la tunantada “Jara Juan Arteaga” que sintetiza el sentimiento telúrico del xauxa que evoca a su tierra, o a Magno Rojas Peralta, gracias a cuyo esfuerzo y tesón, la fiesta tiene un escenario más amplio que el anterior cuando se desarrollaba en la antigua plaza de los Yauyos.
Es de esperar que en los años venideros, muestras como la de ayer sigan desarrollándose con éxito para beneplácito de nuestro sufrido pueblo.
El amor y devoción a la Virgen María en la advocación del Rosario, crece en Manchay desde 1996, año en que se crea la Parroquia El Espíritu Santo. El párroco, P. José Chuquillanqui Yamamoto, formado en el amor a la Virgen del Rosario, Patrona de su natal Jauja, solicitó al entonces Arzobispo de Lima, Eminencia Augusto Vargas Alzamora, Q.E.P.D., su entronización como Patrona de Manchay, lo cual se realizó en una ceremonia especial presidida por este querido Cardenal.
Manchay agrupa a varios Asentamientos Humanos formados por los procesos migratorios de hace algunas décadas. Sus habitantes que en gran parte provienen de pueblos de la sierra, han encontrado en la Virgen del Rosario a la Patrona que los representa; y en torno a Ella van formando su identidad.
Los manchainos atribuyen el progreso de su pueblo a Su intercesión; es así que el 22 de octubre de 2006, al cumplirse 10 años de la creación de la Parroquia, Su Eminencia Juan Luis Cipriani Thorne, Arzobispo de Lima y Primado del Perú; volvió a consagrar Manchay a Nuestra Señora del Rosario en un acto multitudinario.
Posteriormente el Cardenal Juan Luis Cipriani instituyó la Fiesta patronal de Manchay el segundo domingo de octubre.
Este año el pueblo de Manchay se prepara para la celebración central de su Patrona el día domingo 11 de octubre. La Eucaristía, presidida por Monseñor Adriano Tomasi, Obispo Auxiliar de Lima, se iniciará a las 10:30 AM. Posteriormente la Virgen del Rosario recibirá el homenaje de las instituciones de Manchay a través de diversas danzas. Asimismo, realizarán presentaciones especiales: la Sociedad Sicuris de Manchay, la Asociación de Instituciones Tunanteras de Lima, la agrupación del Corcovado de Yauli, los zampoñeritos del Colegio San José de Jauja, la Orquesta Típica Brahma y la Banda Real Sociedad
El domingo 11 del presente mes, a partir de las 12 horas, con motivo de celebrar el trigésimo cuarto aniversario de la fundación de la Asociación de Tunanteros de Yauyos-Jauja, se realizará en el Estadio Junín de esta ciudad la "Primera Muestra de la Auténtica Tunantada", en la cual estarán participando las 22 instituciones que conforman este gremio.
Es encomiable este hecho dado a que recientemente se han venido constatando reiteradas distorsiones a la forma correcta como debe presentarse y bailarse nuestra tunantada, sumado al hecho de que es importante demostrar cuál es lo original y auténtico. Esta es la respuesta de la institución a un evento que tiene como fin el darle continuidad a una tradición, por ello, antes de optar por un festival o concurso o presentación, se ha acordado hacerlo por una muestra.
Es de esperar que bajo esta óptica, la presentación de la tunantada este domingo en el viejo escenario jaujino del Estadio Junín sea una valiosa oportunidad para valorar la originalidad de esta estampa que le da a Jauja identidad, pues, estaremos frente a uno de nuestros productos bandera.
El Presidente, Neri Orihuela Miguel, mediante este blog, invita a la comunidad jaujina así como a los amantes y cultores de esta hermosa danza de la tunantada a concurrir masivamente a este acto que por primera vez ocurrirá en nuestro medio.
En materia medioambiental el Ayuntamiento de Lucena mantendrá las líneas de cooperación con la reforestación de la Laguna de Paca, para lo que llevará a cabo una aportación de 1.000 euros para la adquisición de 8.000 ejemplares de pinos radiata. Los fondos corresponden a la venta de las réplicas de la escultura de La Niña de Lucena, obra de la artista lucentina Isabel Jurado.
La promoción turística, la protección medioambiental, la difusión cultural y la cooperación en materia económica y empresarial marcan las líneas de cooperación abiertas por el Ayuntamiento de Lucena con la municipalidad peruana de Jauja, iniciadas tras el hermanamiento que ambas ciudades mantienen.
El concejal de Cultura, Manuel Lara Cantizani, ha dado a conocer hoy las nuevas iniciativas tras mantener una mesa de trabajo en la que ha tomado parte junto al alcalde de Lucena, José Luis Bergillos, el presidente de la Asociación Jauja 2034, Billy Segura, el Gerente Regional de Desarrollo Económico de Junín, José Luis Álvarez, y un representante designado por el Grupo Municipal de IU.
En materia medioambiental el Ayuntamiento de Lucena mantendrá las líneas de cooperación con la reforestación de la Laguna de Paca, para lo que llevará a cabo una aportación de 1.000 euros para la adquisición de 8.000 ejemplares de pinos radiata. Los fondos corresponden a la venta de las réplicas de la escultura de La Niña de Lucena, obra de la artista lucentina Isabel Jurado. El proyecto ya permitió en 2008 al Ayuntamiento de Lucena llevar a cabo una colaboración de 900 euros para la compra de alyisios. En total la inversión ejecutada por Jauja para la reforestación de este espacio, de 8.000 hectáreas de extensión, alcanzará los 5 millones de euros en un periodo de 10 años. El proyecto supondrá además el compromiso de facilitar a los empresarios lucentinos la adquisición de esta madera, sin necesidad de recurrir a la intermediación de Chile, tal como hasta el momento se producen estas transacciones.
Otro de los acuerdos sobre los que se trabaja se dirige a la instalación en Lucena de una escultura de La Niña de Lucena, réplica de la instalada en la Avenida de Lucena de Jauja, obra del artista peruano Carlos Berastegui, a quien se encargará la nueva infraestructura.
En materia turística se estudia la edición de 2.500 ejemplares de una guía turística de la región de Junín, donde también se incluirá una mención al hermanamiento con Lucena. Para el Gerente de Desarrollo Económico de la Región, José Luis Álvarez, se trata de contrarrestar la falta de información acerca de las posibilidades turísticas de esta zona, de una gran riqueza paisajística y que trata de desarrollar el turismo vivencial en zonas donde habitan desde hace siglos diversos grupos étnicos. El proyecto también contempla la difusión en Perú de un paquete turístico conformado por Lucena, la pedanía lucentina de Jauja, y la vecina localidad de Montilla, sede del Inca Garcilaso de la Vega.
En materia económica la mesa de trabajo ha estudiado la participación de Lucena en la Feria Internacional de Iauris, que tendrá lugar en Perú el próximo mes de julio, dando a conocer, junto al café de Centroamérica o el mármol italiano, productos locales como el aceite de oliva, del sector de la madera o el frío industrial junto a una muestra de la cultura local. El Ayuntamiento de Lucena también estudia la participación en la Feria de las Américas que se celebrará el próximo mes de mayo en Madrid.
Concluyó la expectativa sobre la presentación de la obra reeditada de Manuel Pardo y Lavalle “Estudios sobre la Provincia de Jauja”, escrita a fines del siglo XIX por tan preclaro residente en Jauja que luego fuera Presidente de la República del Perú en el período de 1869-1872. De este modo, la Sociedad Amantes del Ferrocarril de Jauja cumplió una de sus caras metas que, a decir del sociólogo Francisco Núñez Gonzáles, gran propulsor de esta reedición, hubo ser necesario remontar las adversidades hasta ver culminado el objetivo que “transformó este último vagón del tren en el primero de la cultura” que le da a Jauja el privilegio de seguir siendo el lábaro de la cultura en esta parte del país.
La ceremonia se realizó el día 3 del presente a las 19.00 horas en el Auditorio de la Municipalidad Provincial de Jauja y contó con la presencia de las principales autoridades de la localidad y la concurrencia de un nutrido grupo de personas vinculadas con el quehacer cultural. Destacó la presencia del R.P. José Chuquillanqui Yamamoto, gracias a cuyo apoyo e identificación con su natal Jauja se pudo cristalizar este largamente esperado anhelo que enriquece el acervo bibliográfico que sobre Jauja han escrito notables intelectuales de todas las épocas y sin cuya emoción jaujina hubiera sido imposible contar con este logro. Destacado momento fue cuando, al finalizar la presentación, en gesto de compromiso con la juventud, el R.P. Chuquillanqui donó un ejemplar de la obra presentada a cada uno de los estudiantes josefinos presentes.
Previamente, el sociólogo Núñez, ponderó la sensibilidad del benefactor quién no bien escuchado el proyecto no escatimó en proporcionar su ayuda, más aún cuando escuchó que en Huancayo las entidades que debían apoyarlo ningunearon a nuestra Sociedad Amantes del Ferrocarril. En el momento central, el R.P. José Chuquillanqui, al dirigirse a la audiencia presente, ponderó que la Virgen del Rosario lo había inspirado en este noble propósito y que por ello, coincidentemente, había ido a cumplir con ella en ceremonias previas a su festividad para agradecer su magnanimidad y, hablando de la obra misma, dijo que “esta obra pareciera que hubiera sido escrita para este tiempo porque el pensamiento de Pardo sigue vigente. Este libro será de gran ayuda para Ud., Sr. Alcalde”… “cada capítulo, es un homenaje a Jauja y las otras provincias del interior…”. Comentando la situación calamitosa de la estación ferroviaria y dirigiéndose a las autoridades presentes anotó “…cuánto dolor se siente cuando uno entra a la tierra y ve en lo que se ha convertido la estación del ferrocarril de Jauja”, “por qué se desprecia este don que Dios le ha dado a Jauja”. Palabras sentidas y verídicas que motivaron más de un asombro por esta severa admonición que sacude la modorra de los conductores de la provincia en este tiempo.
Finalmente el vice-Presidente de la Sociedad Amantes del Ferrocarril, Profesor Isaías Rivera Rodríguez, en representación de su institución y cumpliendo un acuerdo de ella distinguió a R.P. José Chuquillanqui con la medalla “Los Caballeros del Riel” que es el signo de reconocimiento a quiénes tienen probado mecenazgo al logro de los fines de esta entidad y en el que está implícito la emoción y gratitud del pueblo de Jauja hacia uno de sus más preclaros hijos.
El Párroco de la Parroquia El Espíritu Santo de Manchay, la Hermandad, el Comité y los mayordomos le invitan cordialmente a participar de las diversas actividades en honor a nuestra Patrona la Virgen del Rosario, a partir del día 02 de octubre del año en curso.
Asimismo le invitan especialmente a la celebración eucarística central, el domingo 11 de octubre a las 10 a.m. en el Templo Virgen del Rosario de Huertos de Manchay.
El Párroco, Padre José Chuquillanqui Yamamoto agradece su asistencia.
Todo lo que se ha escrito sobre el origen del culto a la Virgen del Rosario de Jauja está equivocado. Después de revisar lo poco que se ha publicado sobre el particular, casi todos del dominio de la fantasía y la ficción, e incluso sin haber encontrado un documento que acredite el tiempo de llegada de la imagen, es posible llegar a esta conclusión.
Por ejemplo, se ha asumido que en 1994 se han cumplido cuatrocientos años de presencia de la Virgen en nuestra región, o sea que habría llegado a Jauja en 1594; también se dice que la imagen fue donada por Carlos V para la catedral del Cuzco en 1544 o en una fecha no determinada hasta antes de 1556, cuando el hijo de Juana la Loca y Felipe el Hermoso abdicaría al trono; otra versión señala que el busto llegó a la ciudad por los años 1670 a 1680.
Es imposible saber de dónde salió el año de 1594 como fecha de llegada de la Virgen a Jauja o a qué fantaseador se le ocurrió. El único dato que se aproxima son las ambiguas afirmaciones de Alejandro Contreras Sosa (1992). Este autor, en un trabajo publicado a comienzos de la década de los noventas del siglo pasado, dice que la Virgen del Rosario de Jauja es un obsequio de los Reyes de España y que fue entregada a misioneros dominicos que venían al Perú. Agrega que estos frailes dominicos vendieron la efigie, como ocurrió con la imagen, la capilla y el retablo de la Virgen del Rosario de los españoles en Lima, según una escritura del 7 de mayo de 1595, por ante Sebastián de Núñez de la Vega, aunque ambiguamente no aclara que se trata de un documento referente a esta Virgen. Sin embargo, este dato ha sido vinculado a la imagen que se venera en Jauja, tal como se aprecia en algunos folletos de enternecedora ingenuidad que circulan en la ciudad.
Aunque con cierta cautela, y enfatizando que es una deducción, Clodoaldo Espinosa Bravo propuso que el culto a la Virgen del Rosario de Jauja debió comenzar en 1544, ya que en ese mismo año habría comenzado a florecer en Lima la veneración a la imagen de la misma advocación que se venera en el templo de Santo Domingo, agregando que la imagen era un obsequio de los Reyes de España a los dominicos del Cuzco. Espinosa Bravo fue el primero en mostrar un interés por la historia de la Virgen (su artículo se publicó en 1942, reeditado luego en 1964 en su Jauja Antigua), aunque al parecer existía, en aquel momento, relatos orales entre la colectividad jaujina que señalaban que la Virgen fue un regalo de Carlos V. Ello se muestra con claridad en la alocución radial que hiciera Teobaldo Ibarra en 1954, publicado luego como artículo, donde, al parecer, el principal sustento de lo que se dice es, precisamente, la imaginaria y la historia oral.
La versión de que la imagen de la Virgen llegó entre los años de 1670 y 1680 es presentada por Pedro Rodríguez Meza, en un artículo aparecido también en 1954, donde indica, además, que la imagen tenía como destino final Ayacucho. Lamentablemente, este autor no indica la fuente de donde obtuvo este dato. Sin embargo, es posible que también se trate de una recopilación oral vigente en ese momento.
Como se puede observar, no hay unicidad en los pareceres ni un real sustento de lo que se dice. Lo que más bien se aprecia es que casi todas las afirmaciones se sustentan en tradiciones orales que han debido irse tejiendo desde finales del periodo colonial. Se entiende esta situación, además, en razón de la nula investigación documental que ha habido sobre la historia de Jauja en general, siendo que la mayor parte de lo que se ha dicho de la misma está sustentado en la oralidad. Una investigación acuciosa en archivos de la región y de la capital es el único camino que podría indicar una fecha relativamente precisa de la llegada de la Virgen a la ciudad; la que debería ser complementada con un estudio detallado de la imagen desde la perspectiva de la historia del arte, que daría más luces sobre su origen y antigüedad. Mientras tanto, por el momento, conviene olvidarse de todas las fechas mostradas hasta este punto.
Sin embargo, ateniéndonos al hecho histórico, es indudable que la imagen de la Virgen que ahora se venera en la Iglesia debió llegar en algún momento del siglo XVI, y que debió ser traída por los dominicos, orden misionera que fomentaba el culto a la Virgen del Rosario dentro de la piedad mariana. Imágenes de María, de tanta celebridad, como las del Rosario de Chiquinquirá en Colombia, la de Lima, Córdova y Puebla, fueron traídas por ellos. También es probable que fuera un obsequio de los Reyes de España, ya que ellos tenían por estilo enriquecer las iglesias que se iban fundando en sus dominios, como sucedió con la imagen de la Virgen del Rosario que se venera en Lima, la misma a la que en 1541, ya se le tributaba culto en su iglesia.
Al igual que la famosa efigie de Lima, la imagen de la Virgen del Rosario de Jauja es de tamaño natural y muy hermosa, en su rostro parece que se aúnan y dan la mano la majestad de la Reina y la dulzura de la madre. El niño, a quien sostiene en el brazo izquierdo, es también obra perfecta. Que es una imagen muy antigua dentro del coloniaje lo acredita el mismo estilo de la efigie, en el que se advierte el influjo del Renacimiento Italiano.
Ahora bien, es conocido el relato mítico que explica las causas por las que la Virgen se queda en Jauja, el que a su vez ha sido recogido por Clodoaldo Espinosa Bravo. Según éste, la imagen debía ser conducida al Cuzco, pero al hacer pascana en Jauja se desató una fuerte tormenta de granizo, lo que fue interpretado por la feligresía como una expresión del anhelo de la Virgen de quedarse en Jauja. Una variante de este relato, y que ha sido recogido por Pedro Rodríguez Meza, indica que la Virgen se dirigía a Ayacucho, y que tras una parada de rutina en Jauja, fue imposible alzar el cajón en el que se la transportaba. Demostrado y comprobado antes numerosos vecinos la imposibilidad de tal conducción, los consignatarios resolvieron dejar el valioso objeto en la ciudad, porque el hecho demostraría que un designio superior así lo disponía.
Si bien se trata de un relato común a varias regiones del Perú sobre el origen de algunas devociones, es interesante observar como en Jauja desde una época temprana, el culto a la Virgen del Rosario adquiere importancia, no sólo en el aspecto religioso, sino sobre todo en la social y cultural, dándole una particularidad que difiere a los demás cultos marianos en el antiguo valle de Jauja, ahora valle del Mantaro. En su origen mítico, ninguna otra Virgen de las que se veneran en el valle, tiene esta connotación
No se tiene informaciones de cómo se desarrollaban las festividades y el culto en honor a la Virgen del Rosario durante la colonia. Sin embargo, sabemos por documentación existente en diversos archivos, que existía una cofradía del Rosario en Jauja, a la que la elite, ya sea indígena o española, entregaba diversos tipos de donaciones, principalmente tierras de pan llevar. La importancia de la veneración y devoción rosariana en Jauja se comprueba al ver que en los testamentos otorgados en aquella época, además de pedirse en gran mayoría como intercesora a la Virgen María, se pedía explícitamente ser enterrados a los pies del altar de la Virgen del Rosario de Jauja.
Un ejemplo de ello es el testamento de doña Sebastiana Astocuri Apoalaya, una noble india de Jauja, donde dejaba en claro que deseaba ser enterrada en la capilla de “Nuestra Señora del Rosario”. La señora también establecía que todos los años se diga una misa cantada el día de Nuestra Señora del Rosario en su capilla y pagándose la limosna de sus bienes, y que una imagen de dicha advocación que ella tenía (heredado de su madre, según se refiere), se trasladase cada vez que se dijeran estas misas. O sea que debajo del altar de la Virgen, debe existir una considerable cantidad de entierros que ahora han quedado en el olvido.
Ahora, que un bulto de la Virgen se trasladase a la capilla, que suponemos es la misma donde hoy se encuentra, sugiere un clima de fuerte efervescencia religiosa que no sorprende. Sin embargo, lo importante de este documento es que muestra la fuerte presencia que tenía la veneración rosariana en Jauja en un contexto colonial. Al menos queda claro que, durante el siglo XVIII, ya estaba bastante difundida. El hecho de que sea precisamente en este siglo cuando se construya el retablo en el cual se rinde culto a la imagen de la Patrona de Jauja, es significativo.
Efectivamente, el retablo de la Virgen del Rosario de Jauja se comenzó a construir en la década de los veintes del siglo en cuestión, concretamente en 1722. Ello queda corroborado a la luz de un documento existente en el Archivo Regional de Junín. Según el mismo, el retablo se construyó en el lapso de dos años y fue realizado por los maestros Esteban y Severino Pérez. El hecho muestra, en resumidas cuentas, que el culto de la imagen las connotaciones de devoción que la acompañarán incluso hasta hoy. Hay algunas informaciones que señalan que, a fines del periodo colonial, la fastuosidad tan aclamada en ciertos relatos, ya estaba presente. Sin embargo, ello es parte de un proceso histórico distinto a los límites del presente ensayo.